Enhorabuena a ambos.
Los relatos premiados en esta XI edición, 2026 son:
PRIMER PREMIO
GANADORA: Paula Ros Sánchez con el microrrelato:
Dicen que Los Belones
nació del mar, pero Doña Remedios siempre sostuvo que fue la Cueva de los
Mejillones quien eligió al pueblo. De niña, juraba haber visto un resplandor
azul filtrarse entre las rocas, un murmullo cálido que parecía llamarla por su
nombre, convencida de que la cueva guardaba un secreto antiguo.
Ahora, Remedios prepara
un bocadillo para su nieto, hoy es el gran día en que él explorará la cueva por
primera vez. Al entregarle el pan, sus dedos tiemblan, siente que el tiempo se
curva suavemente: lo que un día la llamó a ella, ahora parece llamar a sus
pequeñas manos.
Y en ese gesto
sencillo, casi ritual, comprende que algunos secretos no se heredan con
palabras, sino con pasos que otros deben dar.
El niño sonríe a su
abuela y en sus ojos brilla un destello azul.
El mismo que lo empezó
todo.
Pseudónimo: Naturalmente indecisa.
SEGUNDO PREMIO
GANADOR: Hanoura Camara con el microrrelato:
EL SECRETO DE LA CUEVA DE LOS MEJILLONES
La marea baja era la única llave que abría la pesada puerta de roca. Al entrar, el aire se volvía denso, cargado de un salitre que sabía a tiempos antiguos. No eran las estalactitas lo que asombraba al viajero, sino el tapiz viviente que cubría cada centímetro de las paredes: miles de mejillones, como obsidianas húmedas, se aferraban al abismo.
Al encender la antorcha, la cueva suspiró. Un leve chasquido recorrió la cavidad cuando las conchas se cerraron al unísono, protegiendo sus perlas negras del mundo exterior. Bajo la luz vacilante, los bordes afilados destellaban en tonos púrpuras y azulados, simulando un cielo estrellado atrapado en las profundidades de la tierra.
Dicen que, si te quedas en silencio absoluto, puedes oír el latido del océano filtrándose por la piedra. Allí, entre el susurro del agua y el brillo mineral, el mar guarda sus tesoros más humildes, pero más inquebrantables.
Pseudónimo:
Sideral del Mar
Reiteramos nuestra felicitación a los ganadores y animamos a todos los que les gusta escribir que participen en las siguientes convocatorias.
También queremos enviar nuestro agradecimiento a todas las personas que han colaborado para que se pueda celebrar, un año más, este concurso.
"La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta", André Maurois.